Un multipartidismo reversible (I): tras el 20-N el bipartidismo sigue fuerte en España

Los resultados del 20-N abren paso a los minoritarios, aunque esta pluralidad puede reconvertirse en bipartidismo otra vez dentro de 4 años a causa de la ley electoral

ARTÍCULO DE OPINIÓN

Mapa electoral español, del 20-N, por provincias

Mapa electoral español, del 20-N, por provincias

Aunque el 20-N ha supesto la debacle del PSOE y la dispersión del voto progresista,  el bipartidismo sigue fuerte en España. Pese a la mayor diversidad en el arco parlamentario, el PP y el PSOE siguen concentrando más del 73,3% de los votos emitidos en 2011 aunque su peso global desciende un 10% respecto al 83,8% en 2008. De hecho, si lo contabilizamos en votos absolutos, los dos partidos mayoritarios pierden 3,8 millones de votos: pasan de un apoyo de 21,6 millones de votantes en 2008 a 17,8 millones en 2011 y los “otros” pasan de 4,3 millones a 6,7 millones.

La crisis económica, el descalabro electoral del PSOE, el 15-M y la desconfianza  en los políticos han arrojado unos resultados electorales el pasado 20-N en los que han conseguido representación una gran cantidad partidos minoritarios. Pero en las próximas elecciones, si los ciudadanos quisieran desbancar al PP, su única opción seguirá siendo, a causa de las limitaciones de la actual ley electoral, volver a concentrar su voto en los socialistas. Por eso, si se quiere superar el bipartidismo español (suavizado en esta convocatoria por la debacle socialista que ha dado lugar a un multipartidismo fácilmente reversible) resulta necesario cambiar la actual ley electoral que favorece a los dos partidos más votados, tal y como planteó el 15-M.

La otra opción, pero bastante más compleja de articular, es concentrar el voto en otra formación política que no sean los socialistas y que tenga posibilidades de aglutinar el descontento que generen los populares.

La hegemonia del PP ha dependido, desde 1996, de la dispersion del centro izquierda (hacia la abstención y minoritarios) y a la concentración del voto de centro-derecha. El primer bloque puede superar los 12,5 millones de votos, mientras que el segundo apenas si llega a los 10,8 en el mejor de sus resultados (obtenidos en 2011). La ley electoral, pero también la configuración de la mayoría de las circunscripciones con 5 o menos diputados, beneficia a los partidos más votados. Aunque la mayoría de los ciudadanos no conocen con detalle la situación, si que saben que, en las elecciones generales, para poner o quitar gobiernos o conseguir representación “lo útil” es votar a PSOE o PP, desde un punto de vista de obtención de resultados. Por eso los minoritarios suelen acabar reducidos a la mínima expresión a partir del llamado voto útil cuando la diferencia entre los dos mayoritarios es muy ajustada.

IU, UPyD y Equo sólo pueden obtener representación, de hecho, en aquellas circunscripciones que tienen más de 8 diputados. La dinámica bipartidista se rompe si hay un tercer partido que obtiene entre el 15-20% en el ámbito estatal o en una determinada circunscripcion (como pasa con BNG, Amaiur, Coalición Canaria, PNB o CiU, y es la lógica de la ley electoral que intentaba explicar la campaña #AritmEtica20N del 15-M para las pasadas elecciones generales). Los que deciden los resultados de las elecciones generales son los votantes “centristas”, que pueden oscilar entre PP y PSOE, y los “izquierdistas”, que oscilan entre PSOE, minoritarios y abstención o algunos sectores nacionalistas que pueden votar PSOE en determinadas circunstancias.

La ley electoral española hace que el voto a partidos minoritarios favorezca al partido más votado, aunque la suma de todos los demás obtenga más votos. Y así ocurrió en 1996, el PSOE e IU sumaban el 47% de los votos y el PP sólo el 39%, pero en cambio los populares pudieron gobernar sin problemas y la suma de socialistas e izquierdistas obtuvieron menos diputados que los populares con un 8% menos de votos.

La estrategia del PP y el voto “centrista”

La estrategia del PP desde los noventa para ganar consiste en agrupar a todo el voto de derechas: durante los 90 absorbió al CDS y a los partidos regionalistas de derechas. Pero también necesita que el bloque de izquierdas esté disperso o se abstenga, por lo que tiene que ofrecer un perfil bajo (no decir lo que va a hacer como en el 20-N) o “moderado” o “centrista” como hizo en su primera victoria electoral en 1996. En los novento el PP se autodefinió como de “centro reformista” dentro de una operación para limpiar su imagen de partido derechista y postfraquista y poder acceder así al voto aideológico. El objetivo final, además de “pescar” el voto centrista, es que el electorado más izquierdista no se asuste ante la llegada del PP y vote socialista para evitar una victoria conservadora. La imagen de moderación fue la fórmula que permitió la mayoría absoluta popular del 2000 (que hizo abstenerse a mucha gente de izquierdas).  

Los “centristas”, según las elecciones, pueden votar al PP o al PSOE. El PP perdió 500.000 votos en 2004, respeto al 2000 (pasó de 10,2 a 9,7 millones de votantes), y los recuperó el 2008 (pasando de 9,7 millones a 10,2 millones). El cambio de voto de este grupo hacia los socialistas en 2004 fue, claramente, provocado por la mala gestión que hizo el PP de la información sobre la autoría del atentado del 11-M. Este bloque de votantes se pasan al PSOE cuando perciben a un PP demasiado derechista. A este medio millón se le han sumado 0,6 millones de ciudadanos en las elecciones de 2011, es decir el total de votos que han pasado del PSOE al PP el 20-N. En total, este grupo de votantes “centristas”, en 2011, podría superar el millón y se situaría por encima del 3% del censo electoral desde estas últimas elecciones. 

En efecto, esta dualidad de bloques se esta comenzando a resquebrajar: la crisis, el racismo, el centralismo estan trasvasando votos del PSOE al PP. Pero también UPyD puede ser un competidor que reste votos al PP y, por tanto, unidad al centroderecha, lo que rompe la estrategia seguida hasta ahora por los conservadores para ganar. Un cambio en la ley electoral facilitaria el pluralismo y los cambios en el panorama político español ya que haría más facil el acceso al parlamento y a opción a gobernar.

Por tanto, también se podría considerar “centristas” al millón de votantes de UPyD, que en un momento también podrían votar PSOE o PP por “voto útil”. Aunque en el presente análisis se contabilizan dentro del bloque electoral de izquierda porque su procendencia mayoritaría es de antiguos votantes socialistas, el trasvase electoral a UPyD abre una puerta a que en un futuro puedan tener comportamientos electorales “centristas” por el marcado carácter españolista que tienen estos votantes al optar por el partido de Rosa Díez. Esto puede que, en un futuro, modifique el partrón con el que los españoles han venido votando entre 1996 y 2011 según el cual sólo ganaba la derecha si esta estaba en un bloque unitario y una parte de la izquierda se abstenía o se dispersaba en opciones minoritarias. Un comportamiento resumido de forma excelente en el artículo La izquierda volátil, y matizado tras los resultados del 20-N en La izquierda volátil sigue decidiendo, pero…

El PP apenas sube en voto absoluto

Resultados electorales del 20-N en diputados

Resultados electorales del 20-N en diputados

La victoria del PP se sustenta, sobre todo, en su capacidad para mantener fieles a sus votantes elección tras elección. Desde 1996 hasta 2008, los populares han oscilado entre los 9,7  y 10,2 millones de votantes si apenas variación. En 2011, tan solo han conseguido 0,6 millones más de votantes, superando, por primera vez en 12 años, los 10,2 millones y llegando a los 10,7. Aunque este ligero  crecimiento se reparte de manera desigual por el territorio español: en Madrid y País Valenciano el PP pierde votos absolutos, 20.000 y 25.000 respectivamente que pueden haber ido, en parte a UPyD. Estos dos últimos son dos feudos populares arrebatados a los socialistas a mediados de los noventa y en los que ya hay desgaste debido a gobierno autoritarios y con casos de corrupción aunque no acaba de cuajar una mayoría alternativa. En Asturias el PP pierde votos pero a manos de una escisión de los suyos, el partido de Francisco Álvarez Cascos: un total de 67.000. votos y en Navarra el PP, coaligado con UPN también pierde votos (-7.000), que van hacia UPyD, que también se nutre de ex votantes socialistas.

En Canarias, Catalunya, Extremadura y Andalucia, comunidades donde históricamente el PP ha obtenido malos resultados, pero también en Galicia y Aragón se concentran la mayoria de los más de 600.000 nuevos votos que obtienen los populares.  En Andalucía consiguen 260.000 nuevos votos que proceden directamente de los socialistas un tanto desgastados tras más de treinta años en el poder en aquella comunidad. En Canarias, el PP obtiene 100.000 votos nuevos (30.000 procedentes de Coalición Canaria y 70.000 de los socialistas. Más de 100.000 de los votos nuevos que suman los populares en Catalunya proceden del descalabro socialista, (que pierden casi 700.000 votos en aquella comunidad),  60.000 de Castilla la Mancha y 55.000 de Galicia, y 60.000 mas de Aragón (votos procedentes del PSOE en los tres casos) aunque en el caso aragonés hay que tener en cuenta que el pacto pre-electoral con el PAR aporta 40.000 votos. En Extremadura, los populares obtienen 40.000 de los 120.000 votantes que pierden los socialistas.

En el resto de comunidades el PP prácticamente no incrementa sus apoyos electorales en votos absolutos y se muestra estancado. En Baleares los populares apenas si absorben 9.000 votos nuevos. En La Rioja (-2.000), Castilla-León, (+7.000 votos), Cantabria (-2.000) o País Vasco (+1.000), se reproduce el patrón de descalabro socialista sin fugas de votos al PP. En otro antiguo feudo socialista de los noventa, Murcia, el PP sube en votos absolutos (+2.000 votos), pero no excesivamente, y en porcentaje (3%) como viene haciendo desde que ganaron por primera vez en 1996. Con todo, en eta comunidad los populares van camino de ser “partido único” con casi dos tercios de votantes y un permanente goteo de nuevos votantes.

Debacle socialista: dispersión de voto en la izquierda

En el bloque electoral de la izquierda se ha pasado de 12,6 (PSOE, IU y UPD) en 2008 a 9 millones, un descenso que se concentra en el voto al partido socialista. En 2008 votaron socialista 11,3 millones de personas, en 2011 lo hicieron 7 millones de españoles, por lo que ha perdido 4,3 millones de votos. De estos 4,3 millones de votantes perdidos por los socialistas ha seguido un patrón bastante homogéneo por todo el territorio español con fugas a PP, abstención y minoritarios. Un total de 1,6 millones de votantes socialistas han ido a la abstención o votos en blanco: lo que supone un 2% menos de participación en 2011 (24,0 millones de votantes) respecto a 2008 (con 25,4 millones). Por su parte, la suma de votos nulos y blancos ha pasado de 450.000 a 650.000, 0,2 millones más y en porcentaje de 1,7% a un 2,7%. Los otros 2,7 millones de votantes se han repartido entre los minoritarios (2,1 millones) i el PP (0,6 millones). Un total de 0,75 millones a  IU (que ha pasado de 1 millón a 1,7 millones) y 0,85 millones a UPD (que ha passado de 0,3 a 1,15 millones), más el 0,6 millones han ido al PP, 0,15 millones de Equo y 0,23 hacia CIU en Catalunya, 0,1 a nacionalistas vascos y 0,1 de Compromís en el País Valencià.

La cesión de voto del PSOE al PP se concentra en seis comunidades: Catalunya, Aragón, Extremadura, Andalucia, Galicia y Canarias. Menos en Galicia, en el resto el PP siempre había tenido dificultades para crecer y un porcentaje de votos inferior a la media estatal. En Catalunya los socialistas han perdido 770.000 votantes respecto a 2008, y ERC ha perdido 50.000 votos. De estos 820.000 votos perdidos por ERC y PSC: 100.000 han ido al PP, 250.000 a CiU, 90.000 a ICV, 100.000 a candidaturas de extrema izquierda, además de 260.000 a abstención y votos nulos y blancos. También es probable que procedan de caladeros de votos socialistas una parte significativa los 60.000 votantes que obtiene a Plataforma per Catalunya (partido de extrema derecha catalán), aunque también puede haber habido traspases procedentes del PP y que éste ha compensado con los procedentes de los socialistas. Los votos que ha cedido ERC se deben haber distribuido entre abstencionistas y los que han votado a CiU. En Andalucía los socialistas pierden 750.000 votos: 150.000 a la abstención, 260.000 a los populares, 130.000 a IU, y 160.000 a UPyD, 10.000 a los andalucistas.

En Galicia, el PSOE perdio 300.000 que no han ido al BNG que perdió 30.000 también. Sólo IU se ha beneficiado claramente del descalabro socialista y la pérdida de votos del BNG con lo que ha sumado 45.000 nuevos votos y llegando a un histórico 4% para esta formación en esta comunidad y en unas generales. La IU gallega absorbe el voto protesta izquierdista. El resto se ha repartido entre 10.000 votantes más para UPyD, 10.000 para Equo, 10.000 que han votado nulos y blancos, y 55.000 al PP, abstenció. En esta comunidad existe una “bolsa” de 100.000 “centristas” que se intercambian entre PSOE y PP y 200.000 abstencionistas en la última convocatoria de las generales respecto a las anteriores. En Extremadura 120.000 votos, 40.000 al PP, 40.000 a la abstención, 17.000 a IU, 15.000 a UPyD, 7.000 mas votos nulos. En Canarias, los socialistas ceden 165.000 votos, 75.000 a la abstención, 50.000 al PP, 28.000 a IU, 10.000 a Equo, y 15.000 a UPD.

Resultados electorales del 20-N por municipios

Resultados electorales del 20-N por municipios

En el resto de comunidades, el PP no ha conseguido que se trasvasen votos socialistas hacia su formación, por lo que los votos perdidos por el PSOE han ido a la abstención, nacionalistas, IU, UPyD, Equo y votos blancos y nulos. En Asturias y Navarra el PP, además pierde votos. En Asturias el PSOE ha perdido 160.000 votos siguiendo el patron estatal hacia el FAC (25.000), hacia la abstención (60.000), UPD (15.000) y hacia IU (30.000) y 4.000 a Equo, lo que, conjuntamente, explica los 160.000 votos que han perdido los socialistas en esta comunidad. En Navarra el descalabro socialista nutre a Geroa Bai, IU y, en menor medida UPyD y la abstención, y  Amaiur. Aunque la gran parte del voto de Amaiur y, en menor medida, de Geroa Bai, procedent de la coalición nacionalista, Nafarroa Bai, que se presentó en 2008 y que está ya disuelta. Resulta sorprendente como en esta comunidad des de 2007 gana la suma de las opciones políticas izquierda y nacionalistas, pero tras la negativa de los socialistas en 2007 de pactar con los nacionalistas e izquierdas, siguen gobernando los conservadores. Una situación del todo anómala. En el País Valencià también se ha seguido el mismo esquema que en el àmbito estatal votantes tradicionales de los socialistas en las generales se han ido a IU, UPyD, los nacionalistas de Compromís y la abstención y votos nulos o en blanco.  Hay un análisis de mayor profundidad en el artículo El multipartidisme torna al País Valencià. En Madrid el PSOE pierde 530.000 votos de los que 200.000 van a UPyD, 160.000 van a la abstención, 110.000 a IU y 60.000 a Equo.

En La Rioja, Murcia, Castilla-León, Cantabria se reproduce el patrón de descalabro socialista con fugas a abstención, IU, UPyD y Equo,  (y en Cantabria el Partido Regionalista Cántabro) pero el PP no sube en votos absolutos y está totalmente estancado des del punto de vista electoral. En Castilla La Mancha y Baleares se produce un leve aumento popular en voto absoluto, pero la dispersión del voto socialista sigue el mismo patrón que el general hacia la abstención, IU, y una coalición entre nacionalistas de izquierda y Equo en el caso balear.

El caso del País Vasco

En 2008 el PSOE se nutrió de voto “prestado”, que les votó circunstancialmente para evitar la victoria del PP, de voto de izquierdas (IU y nacionalistas de izquierdas) y votos nacionalistas conservadores en Catalunya y País Vasco. En el caso del País Vasco, hace 4 años concurrían tres condiciones muy particulares: ninguna candidatura abertzale y una histórica victoria socialista, y mucho miedo a la vuelta al PP, cuando en 2011 si que ha habido candidatura independentista de izquierda. En 2011 no había miedo al PP, porque se consideraba casi inevitable su victoria con un electorado socialista “deprimido” para votarles.

Iñigo Urkullu, líder del PNV, vencedor de las elecciones en el País Vasco

Iñigo Urkullu, líder del PNV, vencedor de las elecciones en el País Vasco

En el territorio vasco, por tanto, los movimientos electorales son bastante más complejos y no tan evidentes en una primera lectura. En aquel territorio ha aumentado la participación en casi 60.000 votos en 2011 respecto a 2008 -aunque 70.000 votos menos que en 2004. En una comparación a los resultados de 2008, pero también de 2004, se deduce que muchos votantes nacionalistas e independentistas tradicionales votaron en 2008 a los socialistas con el objetivo de “parar” al PP y evitar su victoria, aunque también muchos fueron a la abstención. Aunque también se ha producido movimientos menos visibles y más subterráneos. 

En 2008 hubo, de hecho, 130.000 nuevos abstencionistas (en voto válido) respecto a 2004, probablemente en su inmensa mayoría abertzales, porque también hay 80.000 votos nulos menos respecto a 2004 (que era el voto que pedían los abertzales a sus votantes en 2004). Es decir hay casi 200.000 votantes menos de 2004 a 2008, y los partidos independentistas como EA o Aralar (sumados) también perdieron votos ya que pasaron de 120.000 a 80.000 votos, e IU pasó de 100.000 a 50.000. De 2004 a 2008, el PNV también perdió casi 100.000 votos y los socialistas fueron los únicos que ganaron en votos, un total de más de 100.000.

En contraposición, en 2011 el PSOE es el partido que más votos pierde, 180.000, e IU pierde 6.000 (en sentido contrario al resto del estado). UPyD gana 10.000, el PNV 20.000 y Amaiur (que contaba con la base de los 80.000 de EA y Aralar) sube 205.000 votos, y Equo, 15.000 -que capta voto socialista y de IU-.  En total de 2008 a 2011 se han movido de ubicación unos 250.000 300.000 votos (entre las perdidas de votos socialistas y el aumento de participación).

Por tanto, los movimientos electorales se deben haber producido en varias direcciones. El PNB debe de haber perdido los que le votaron en 2008 procedentes de sectores abertzales que deben haber ido a Amaiur que se ha nutrido, con casi total seguridad, de gran parte de los 60.000 nuevos votantes pero también de simpatizantes peneuvistes que han cambiado su voto ante el crecimiento abertzale. Por otra parte, los peneuvistas pueden haber compensado estas pérdidas con la vuelta de los votos que “prestaron” en 2008 a los socialistas para evitar un gobierno del PP, pero en 2004 habían votado opciones nacionalistas. En 2008 muchos abertzales tendieron a la abstención o incluso a votar a los nacionalistas conservadores y, en mucha menor medida, podrían haber votado socialista como mal menor. Tampoco es descartable que parte del aumento de la abstención en 2008 fuera de voto “españolista” ya que la suma de PP, PSOE y UPyD han perdido 80.000 votos desde 2000.

UPyD, posible futuro partido “bisagra”

Otro elemento que puede hacer crecer el grupo de “centristas” es la aparición de UPyD que pese a provenir de la parte más españolista del PSOE, resulta difícil ubicarlos en la izquierda. De hecho, ni su lider, Rosa Díez, quiere hablar de izquierdas y derechas sino de, como mucho, progresismo, y cuenta con un ideario un tanto confuso. El partido de Díez estaría ubicado, ideológicamente entre el PP y el PSOE, con lo que puede captar votos “populares” y socialistas, y tiene como hilo conductor del españolismo . Al menos por ahora, está claro que la mayor parte de su voto procede del socialismo españolista aunque también se han incorporado a este partido antiguos votantes del PP, sobre todo en Valencia y Madrid. Con todo, queda por ver si ese voto se consolida (en las próximas generales, pero también en las autonomicas y locales de 2015), porque aunque puede crecer a costa de PP y PSOE, pero también se puede ver afecto por el desgaste del “voto útil” como IU y verse reducido a la mínima expresión (un diputado o dos en Madrid). Los resultados de municipales y autonómicas serán clave en su consolidación ya que en los de 2011 no obtuvieron muy buenos resultados.

UPyD puede ser la nueva “bisagra” del panorama política español si sigue creciendo ya que puede pactar con PP y con PSOE debido a su indefinición ideológica, aunque, para serlo, necesitaria de mayor implantación: un 7-10% de votosy 20-25 diputados. En este sentido, IU tiene ese papel bastante más complicado, como ya se puede observar en Extremadura donde no ser “muleta” del PSOE le cuesta críticas importantes en los medios pro-socialistas, y le puede costar votos por su izquierda, aunque no le ha pasado factura de momento. IU no puede pactar un gobierno con el PP, porque su electorado le abandonaría, UPyD sí que puede, y también con el PSOE. Esto facilita a los de Díez ser “llave” de futuros gobiernos.

De hecho, si se consolida en próximas convocatorias, puede sustituir a las fuerzas nacionalistas conservadoras (PNB, CiU, y Coalición Canaria), en su papel de partidos “bisagra” en la política española. Y puede que UPyD, si crece, sea el nuevo favorito del PP y PSOE para pactar ya que no implicaran “costes” electorales entre sus votantes más españolistas.

¿Algo se mueve a la izquierda del PSOE? El volátil voto “izquierdista”

Los socialistas no tienen porque tener un techo electoral por debajo de sus últimos resultados electorales: no tienen porque tener un número de votantes que les vota bajo cualquier circunstancia y del qual ya no pueden bajar. La actual crisis económica e, incluso, crisis de legimitidad de la actual democracia española que hace sectores sociales en aumento se sientan dsitanciados de ella puede provocar cambios hasta hace poco imprevisibles en el comportamientos electoral y social español. Diversos son los factores: la crisis de empleo; la falta de coherencia, de credibilidad y de valores de la socialdemocracia; la corrupción y el descrédito de la política y las instituciones democráticas ante el poder de “los mercados” y, finalmente, la tendencia centralista que parece crecer en la política esppañola y que aleja a votantes de comunidades con nacionalismos políticos.

La noche electoral del 20-N de Equo

La noche electoral del 20-N de Equo

Los escenarios ante este panorama pueden ser muchos y muy distintos a los que se habían producido hasta ahora: desde 1996 se viene reproduciendo el mismo patron electoral que explica la victoria del PSOE o del PP y eso puede saltar por los aires ante la actual crisis.

La abstención y el descrédito de la política (que afecta sobre todo a la izquierda) sumadas a una considerable desmobilizacion dificultaran, tal vez en un mínimo de dos o tres legislaturas la vuelta de la izquierda al poder. UPyD puede hacer perder votos a la derecha pero también a la izquierda sin que su participación en el gobierno, al final, haga posibles los cambios en la política social y económica. También puede conseguir que  el debate político o gire alrededor  de forma prinicipal alrededor del eje centralismo-federalismo, lo que cambiaría notablemente la política española que desde la transición gira de forma primordial en la alternancia de partidos de centro-izquierda y centro-derecha.

La mobilización de la izquierda social puede generar un panorama distinto de una derecha en el poder que debe de pactar y que favorezca el crecimiento de los minoritarios  (como Equo o Izquierda Unida) sin que haya motivación para que vuelva la izquierda política al poder. E incluso, se puede producir un trasvase masivo de votos, por descrédito de la socialdemocracia, entre socialistas y alguna otra alternativa progresista que tenga posibilidades de ser mayoritario.

Todo esta abierto y en Europa se producen movimientos políticos, sociales y electorales que anuncian un cambio de hegemonías en la izquierda: tal vez los verdes o una suma de verdes y comunistas o ex comunistas. Los partidos socialistas o laboristas tradicionales han perdido, o almenos han visto cuestionada su hegemonía en países como Gran Bretaña, Israel, Alemania, Dinamarca, Francia o Italia. En algunos de estos casos la agrupación política que cuestiona este liderazgo electoral en la izquierda pueden ser nuevas agrupaciones regeneracionistas (como Italia de Valores o nuevos partidos laicos israelís o los Liberal-democratas británicos -que han perdido apoyos tras pactar con los conservadores) o los verdes (Alemania y Francia) o la suma de estos y ex comunistas, izquierdistas y anticapitalistas (como Dinamarca, Portugal y Grecia).

En la política española hay precedentes de trasvase de votos de un partido mayoritario (de gobierno) a un minoritario. Se produjo en 1982 entre la Unión de Centro Democrático (UCD) y Alianza Popular (AP). La UCD pasó de superar el 30% en los setenta a apenas llegar al 4%, y AP de no llegar al 10% a superar el 25%, una gran parte de su voto decidió pasarse al partido de Manuel Fraga. UCD, partido de gobierno entre 1977 y 1982, y liderado por Adolfo Suárez estaba moribundo políticamente. De hecho, Suárez se presentó por otra candidatura -Centro Democrático y Social-, aunque no le sirvió de nada porque fue AP, el precedente del PP, el que absorbió el voto de centro derecha. Con todo, la situación era muy diferente y muy dramática políticamente. En un contexto muy cercano al golpe de estado del 23-F de 1981 fueron los socialistas los que arrasaron con el 48% de los votos y más de 10 millones de votos. Una parte del electorado de UCD, el más centrista, había votado al PSOE con el objetivo de consolidar la democracia española que en 1982 era aún muy joven. Y aunque en plena crisis no es totalmente descartable que se produzcan cambios de un calado comparable al de aquellas fechas, el de 1982 es un contexto irrepetible.

La gran pregunta es si el debate de la izquierda española se resuelve favoreciendo a su izquierda (con un crecimiento de Equo e IU) o de su parte españolista (UPyD).

Por supuesto, no hay nada escrito y todo depende del rechazo que despierten las políticas del PP, los apoyos que consiga sumar el nuevo liderazgo del PSOE (de Alfredo Rubalcaba o Carme Chacón). Pero también de las alianzas entre los minoritarios, de que eco tenga en los medios y la sociedad un discurso izquierdista o españolista o también de como sepan jugar sus alianzas. Izquierda Unida intentó antes del 20-N agrupar a la izquierda del PSOE: consiguió sumar a Chunta Aragonesista e Iniciativa per Catalunya, pero no a Equo o las izquierdas nacionalistas (Compromís, Bloque Nacionalista Galego, Partit dels Socialistes de Mallorca, Amaiur o Geroa Bai), que tiene dinámicas propias y que dificilmente se sumaran al proyecto de IU, almenos en las actuales circunstancias.

Las elecciones Europeas de 2014 pueden ser un ensayo de coaliciones de cara a las municipales y autonómicas de 2015 y sobretodo de las generales de ese mismo año. Las europeas también pueden ser una opción para los ecologistas de Equo para obtener un eurodiputado (que se consigue con un 2% de votos en todo el Estado español), aunque una multiplicidad de candidaturas en las generales de 2015 está abocada al fracaso (a no ser que IU o Equo tengan previsiones de voto superiores al 15% cada una, cuando no han llegado ni al 8,5% sumando a las dos el pasado 20-N con el peor resultado socialista de la historia)

A mi entender, o se consigue una mobilización social suficiente (grandes manifestaciones o un referéndum vinculante) que permita cambiar la ley electoral o en 2015 podemos volver a un abrumador bipartidismo si los electores que ahora han optado por abstenerse o los minoritarios vote socialista para desbancar a Rajoy. Sólo si se consigue crear una coalición a la izquierda del PSOE -que sume IU, Equo y nacionalismos de izquierda- específicamente para las generales y con un liderazgo plural e independiente que genere ilusión y esperanza entre los votantes que estaban defraudados el 20-N, se podria quebrar la dinámica del “voto útil”. Nada que, por ahora, pase de la “política-ficción”.  Con todo, ya existen precedentes de esto en Navarra: la coalición electoral Nafarroa Bai (suma de nacionalistas e izquierdas) superó en las autonómicas de 2007 a los socialistas de aquella comunidad. Se mantuvo un gobierno conservador por culpa de la negativa de los socialistas navarros a pactar con la suma de partidos  nacionalistas e izquierdistas.

La otra opción es que las políticas de recortes del PP no despierten el suficiente rechazo como para hacer que los que se han abstenido o han votado minoritarios vuelvan a votar al PSOE. En este contexto de gobierno conservador “light”, poco probable con mayoría absoluta, podrían seguir creciendo los minoritarios y ver consolidadas sus posiciones partidos como UPyD, Equo o IU. Pero nada que no pueda volver a recuperar cuando, 8 años después, se quiera echar a los populares del poder. Insisto, sin un cambio de la ley electoral el multipartidismo no es más que un espejismo producido por la debacle socialista.

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