La huelga de Mercadona entra en su cuarto mes

Mercadona, que presume de un modelo de trato hacia el trabajador que define como “Calidad Total”, en realidad practica la “Precariedad Total”, y ha sido CNT quien se ha encargado de denunciarlo. El sindicato anarquista ha encabezado las reivindicaciones de una plantilla harta de sufrir una situación de acoso y explotación. Llevan desde el 23 de marzo y mantienen sus acciones y manifestaciones semanales los sábados en la capital catalana entre las plazas de Universidad y Cataluña a las 12h. 

Veinte trabajadores de un total de 700 del centro de distribución logística de Sant Sadurní d’Anoia secundaron la acción. En un primer momento fueron 50 los que iniciaron la protesta pero las presiones de la empresa consiguieron que echaran marcha atrás unos 30, que ya se han dado de ‘baja voluntaria’ después de las presiones de los directivos. Según los sindicalistas, se les presiona para que superen los límites permitidos por la ley de prevención de riesgos laborales, que fija en 10.000 los kilos máximos para cargar en una noche. “Su único interés es forzar mayor productividad aunque ésto, con el tiempo, provoque serios daños en la salud, sobretodo, en la espalda”, indica Carlos Cravioto, de la sección sindical de CNT en Mercadona. Esto conduce a una baja laboral, tras la cual, los directivos se dedican a acosar al trabajador para que solicite la rescisión ‘voluntaria’ de su contrato, con lo que la empresa se ahorra la indemnización y el trabajador pierde el derecho a paro.

Los huelguistas denuncian diversas presiones, desde amenazas de muerte anónimas hasta la contratación ilegal de personal para sustituirles en su libre ejercicio del derecho a huelga. Pero estos 20 anuncian que mantienen su lucha de manera indefinida. Sus reivindicaciones no son nada exageradas: la readmisión de los tres delegados sindicales despedidos, cese del acoso laboral, medidas de seguridad e higiene y el pago de la media hora de descanso. Lo que sí parece exagerado es que la empresa sigue sin prestarse a negociar. La caja de resistencia les ha permitido subsistir en unas condiciones que de otra manera serían imposibles de aguantar, pese a todo “la lucha también puede continuar desde dentro con paros parciales, no nos van a parar”, dice Cravioto. De hecho tienen diferentes juicios pendientes con la empresa.

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