Un multipartidismo reversible (II): los “minoritarios” tras el 20-N

Los resultados del 20-N abren el camino del crecimiento a los minoritarios, aunque esta pluralidad puede reconvertirse en bipartidismo otra vez dentro de 4 años a causa de la ley electoral

ARTÍCULO DE OPINIÓN.

Amaiur ha conseguido un notable éxito electoral para el independentismo vasco

Amaiur ha conseguido un notable éxito electoral para el independentismo vasco

Los partidos políticos “minoritarios” han pasado de suponer 4,3 millones de votos y el 16,2% en 2008 a 6,7 millones y el 26,7% en 2011. Con todo los minoritarios con representación parlamentaria, que son bastantes menos, pasan de 3,1 millones, un poco más del 12% y 26 diputados en 2008 a 5,1 millones de votos, un poco más del 20%y 54 diputados en 2011  Por tanto, en 2008 hubo 1,2 millones y un 4,2% de votantes sin representacion en el parlamento español que en 2011 ha crecido hasta los 1,6 millones y un 6,7%. El calificativo de minoritario va referido a los resultados del partido político en el ámbito estatal ya que algunos de ellos, como CiU o PNV, son mayoritarios en sus comunidades. Con todo, vayamos caso por caso en el arco parlamentario español.

Izquierda Unida: vuelta a la normalidad

Se acabó “la transfusión roja” de 2004 y 2008, como calificó el ex líder de IU, Gaspar Llamazares, el trasvase de votos de la coalición al PSOE en esas convocatorias para impedir una victoria del PP. La coalición izquierdista se ha recuperado y ha mejorado resultados en 2011, pero no ha llegado, en el peor momento del PSOE, a igualar los 2,6 millones de votos, 21 diputados y 10,7% que obtuvo en 1996. Los mejores resultados de esa convocatoria los obtuvo con un PSOE más fuerte (9,4 millones de votos y el 38,0% y 141 diputados) que el de 2011.

Territorialmente, los diputados que ha obtenido IU en 2011 se distribuyen en las circunscripciones más grandes: Madrid (3), Barcelona (3), Valencia (3), Asturies (1), Zaragoza (1), Sevilla (1) y Málaga (1). Una coalición con Equo hubiera permitido hasta 4 diputados más en el Congreso: uno más por Madrid,  otro por Alacant, otro por Balears y otro por Cádiz.

Es en Andalucía donde menos se recupera IU, y donde más se desgasta el PSOE, y obtiene unos resultados muy por debajo del 14% de 1996, menos de la mitad de porcentaje y una tercera parte de los seis diputados entonces obtuvo. En Madrid y Valencia IU se recupera mejor, no se llega a los resultados de 1996, un 16% y 11% respectivamente, pero la diferencia no llega a ser de la obtención de menos de la mitad de porcentaje respecto aquellos resultados (consigue un 9% y un 6% respectivamente). En Madrid obtiene 3 diputados -la mitad que en 1996-, y en Valencia 1 -la tercera parte que hace 15 años-, pero se queda muy cerca de obtener un segundo por Alacant.

En Asturias, Galicia, Aragón y Extremadura los resultados de IU son más que positivios, y en alguno de estos casos iguala los del 1996. En Asturias, con Llamazares como candidato, los resultados en cambio han sido muy similares al 1996: 1 diputado en ambos casos, y un 16% entonces y un 14% ahora. En Catalunya un leve incremento del 1% respecto a 2008 permite un diputado más y da un buen resultado para el pacto entre Iniciativa per Catalunya (socio de Equo) que se queda con dos diputados e IU de Catalunya que se queda con uno. En Galicia la coalición llega a un histórico 4,2%, el mejor porcentaje de su historia (incluso respecto al 1996) y que duplica, y casi triplica, los votos obtenidos por la coalición en 2000, 2004 y 2008. Unos resultados que parecen augurar (en base a un desgaste de BNG y PSOE) la próxima vuelta de IU a las instituciones gallegas, un partido que ya está en el Ayuntamiento de A Corunha. Los resultados en Aragón también son muy positivos teniendo en cuenta que se sumaba este partido y el partido de izquierdas y nacionalista Chunta Aragonesista. En Extremadura IU duplica las anteriores generales, con 37.000 votos y el 5,8 % practicamente iguala en votos en autonómicas y locales anteriores y los mejores de unas generales desde 1996, (aunque lejano de los 62.000 y 9,0% de aquella convocatoria electoral). Y eso pese a los malos augurios por la abstención en la votación que dio la presidencia de la comunidad al PP.

En Navarra, Murcia y Euskadi IU obtuvo un diputado en 1996 y entre el 9,5% y 12,5% y el 20-N estas comunidades se sitúan entre el 3,8% y el 5,7% y no consiguen recuperar el diputado de 1996. En Castilla-La Mancha (5,7%), Castilla-León (5,7%), Cantabria (3,6%), La Rioja (4,6%), Baleares (4,9%) y Canarias (4,3%). IU se recupera pero se queda lejos de los porcentajes medios, entre el 8% y el 11%, que obtuvo en estas comunidaes en 1996 y, por tanto, sigue diputado en ninguna de estas comunidades. Sólo en Canarias se acerca, y mucho, a su porcentaje de hace 15 años.

El gran problema de IU en estas elecciones, que les ha permitido recuperarse, es no saber atraer a ese 1,6 millones de votantes que se han decidido por el nulo, el blanco o la abstención castigando a los socialistas por la izquierda. Conseguirlos les hubiera llevada a romper el techo electoral de IU, con 2,6 millones de votos y un 10%. Y el resultado del 20-N que devuelve a la normalidad a IU, y que es un buen punto de partida para mejorar, es pobre en comparación al contexto: IU ni se acerca sus mejores resultados en 1996. Y eso pese al 15-M y la decepción del electorado con los socialistas. De hecho, se han ido más votos procedentes del PSOE a la abstención que a IU, e incluso más a UPyD. Lo que indica que han vuelto a apostar por la coalición sus votantes habituales, que ya les votan en municipales y autonómicas, pero, ni mucho menos, está en su mejor momento, ni se puede decir que haya sabido sacar rédito del desgaste socialista (porque arrastra su propio desgaste).

Hagamos memoria porque este desgaste viene de atrás. IU consigue sus mejores resultados en una generales en 1996 (21 diputados, 2,6 millones de votos y un 10,7%, pero también en unas europeas las de 1994 con 2,5 millones de votos, 13,5% y 9 eurodiptuados). En 1996 el PSOE pasa a la oposición en el ámbito estatal, convencido de que su “dulce derrota” se evita arañando votos a IU. Además, en el ámbito autonomico y local los socialistas necesitan a IU para seguir gobernando, tanto en 1995 como en 1999. Y es entonces cuando se produce un debate que divide IU: pactar con los socialistas para “frenar” al PP o, si se es el árbitro, permitir que gobierne el PP para “regenerar las instituciones” (cabe recordar que son años en los que sale a la luz casos de corrupción donde estan implicados dirigentes socialistas). Esto tiene una doble posible interpretación por parte de los electores: si se pacta con los socialistas en plena explosión mediática de casos de corrupción IU puede ser acusada de ser una “muleta” del PSOE con lo que desincentiva a los que les han votado por su hartzago con los socialistas, pero sinó pacta puede ser acusado de “colaboracionismo” con la derecha. IU, por cuestiones ideológicas, no puede gobernar con el PP. Por tanto, a diferencia del extinto CDS o la actual UPyD no puede jugar, al menos tan fácilmente como los citados partidos, con pactar con socialistas o con populares.

El PSOE por su parte, y como era de esperar, no se queda quieto e inicia una campaña de denuncia de la “pinza” PP-IU para sacar al PSOE de las instituciones. Los casos más publicitados fueron los de Andalucía y Extremadura, donde IU se negó a apoyar gobiernos socialistas que llevaban en el poder más de 12 años. Por otra parte, IU responde afirmando que sí que pacta con los socialistas en la mayoría de los casos, y sólo no lo hace en aquellos en donde los socialistas se “perpetúan en el poder”, aplican políticas de derechas o hay casos de corrupción.

De hecho, es un debate muy similar al que se ha producido en la actualidad, y se sigue produciendo, en Extremadura donde IU, ha dejado que el PP asuma la presidencia de la comunidad pero condicionándola y sin participar en el gobierno. La suma de IU y PSOE podían haber impedido un gobierno del PP. Aunque, almenos por ahora, la decisión de la IU extremeña de dejar que gobierne el PP parece no haber afectado a sus resultados electorales, los mejores en unas elecciones generales desde 1996, aunque inferiores a los del 1993 y 1989. El gran perjudicado en Extremadura ha sido, precisamente, el PSOE que ha perdido, sólo en esa comunidad, 120.000 votos. IU ha respondido a las nuevas acusaciones de “pinza” de forma muy similar a como lo hizo en los noventa: los casos en que no se pacta con los socialistas son minoritarios y justificados y en la mayoría de instituciones la coalición izquierdista pacta con los socialistas. Con todo, ha tenido que  asegurar que en Andalucia sí apoyarían a un candidato socialista a la presidencia.

La operación del PSOE en los noventa era clara: desgastar a IU, vender la idea que era una muleta para el PP, para que sus  votantes en 1996 pasaran al PSOE facilitando su vuelta al poder en 2000. También se quería conseguir que IU se viera forzada a pactar con ellos. Pero la operación se desveló un fracaso, almenos a la hora de trasvasar votos en las elecciones de 2000, ya que en ellas el PSOE perdió tantos o más votos que IU. Aunque esto abonó la posibilidad de que votaran socialista en otras convocatorias, como ya pasó en 2004 y 2008, ante el desacuerdo de una parte de los posibles votantes de IU con la política de pactos de IU. Respecto a condicionar la política de pactos de la coalición izquierdista, la operación fue un éxito ya que la cambió y entró en gobiernos progresistas en Asturias, Baleares, Catalunya y en Madrid (aunque finalmente fue abortado por el Tamayazo) y con los nacionalistas en el País Vasco.

La campaña socialista y la división sobre si pactar o no con el PSOE provocó “luchas internas” en IU, encabezadas por Nueva Izquierda, partido dentro de IU -encabezados por Cristina Almeida, Diego López Garrido y Nicolas Sartorius, ahora todos ellos en la órbita del PSOE- e ICV en Catalunya entre los años 1997-1999. Todo esto “revienta” a la coalición izquierdista y mina su imagen pública -y la sitúa como antisocialista- con perjuicios que duran hasta la actualidad pese a los diversos gobiernos autonómicos liderados por el PSOE que la coalición ha apoyado. IU expulsó en 1999 a ICV y Nueva Izquierda de la coalición electoral, aunque volvió a pactar con ICV en 2003.

Si el ex líder de IU, Julio Anguita, situaba al PSOE en la “orilla de la derecha” por las políticas económicas y sociales que aplicaba, pese a que su base social era de izquierdas; los socialistas le devolvían la jugada ubicando a IU como partido a favor de la derecha a partir de la “pinza” IU-PP.  Los resultados fueron demoledores para la coalición: perdió más de la mitad de su electorado respecto a 1996 en las locales y autonómicas de 1999 y las generales de 2000. Y se puede decir que no se ha recuperado, y sólo parcialmente, en cuanto a resultados electorales hasta 10 años después. Aúnque todavía arrastra una cierta mala imagen que le ha impedido que le voten los que han dejado de apoyar a los socialistas. 

Para IU, las elecciones europeas pueden ser el espacio ideal para conseguir nuevos votos más allá de sus habituales, ya que cuentan sin la presión del “voto útil”, ni de la ley electoral. La circunscripción única de ámbito español favorecen la proporcionalidad en la distribución de representantes en el Europarlamento. Para ello tiene que transmitir, y tiene 2 años para hacerlo, una imagen renovada que supere la crisis que sufrió finales de los noventa, que le ponga al frente de las reivindicaciones sociales y en frente de la lucha contra el PP, y en el que el protagonismo del PSOE no le deje en un papel secundario. Para ello, IU debe de conseguir un perfil alternativo al PSOE pero dispuesto a pactar con él: algo que no resulta nada fácil. Y al mismo tiempo tiene que poder unificar al máximo la izquierda del PSOE: mantener sus pactos con CHA e ICV y ampliarlos a Equo o a otros nacionalismos de izquierdas. Las elecciones europeas de 2014 puede ser el escenario ideal para ensayar coaliciones y ver el resultado de las políticas de comunicación y mobilización de esta formación que le permita crecer a partir de los millones de votos perdidos por el PSOE, de los votos izquierdistas de la abstención y el voto protesta del 15-M.

UPyD se multiplica por cuatro

UPyD obtuvo en 2008, a penas un 1,2% y 300.000 votos en toda España, de los cuales 130.000 (42%) estaban en Madrid. Mientras en la provincia de la capital del Estado superaba el 3%, mínimo legal para conseguir escaño, y llegaba al 3,7%, en el resto de provincias no superaba en ningú caso el 2% y obtenía un único diputado por Madrid, Rosa Diez la líder del partido. UPyD se manifestó entonces como una realidad estrictamente madrileña. Las municipales y autonómicas parecieron confirmar esta situación dando a este partido un porcentaje del 2,1% y 460.000 votos y poco más de 152 concejales concentrados en su mayoria en Madrid, aunque comenzaba a verse una cierta expansión por otras comunidades. Del total de concejales obtenidos la mayoría se concentran en Madrid, 64, donde obtuvo un 7% de los votos y 39 en Castilla y León con un 3%. Por resultados, UPyD obtenía un 3% en Murcia y un 2% en Aragón y Andalucía. Por capitales de provincia, a parte de los 5 de Madrid con un 8%, sólo consiguieron entrar en cinco más, dos castellanoleonesas (Ávila, con cuatro ediles y Burgos, con tres), en Murcia, con dos, y Alicante y Granada, con uno en ambos casos. Com resultado global, UPyD se quedaba, con 152 regidores, muy lejos de los 2.300 concejales de la tercera fuerza política española, IU.

En parlamentos autonómicos solo tiene representación en Madrid y País Vasco, falta por ver que resultados obtienen en las andaluzas.

El pasado 20-N UPyD sorprendía y conseguia casi el 5% (4,7%) y superaba el millón cien mil  votantes lo que le permite superar el mínimo legal para obtener diputados en prácticamente todas las provincias. Con todo, cabe resaltar que una fuerza minoritaria solo lo puede aspirar a obtener representación en las circunscripciones con más población como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Malaga, Zaragoza o Asturias porque hay más diputados a repartir. Aunque en las cuatro últimas provincias citadas el porcentaje que permite obtener representación (por el número de diputados que tienen) se sitúa en la horquilla del 7-8%, por encima de la media de este partido. Sólo Madrid, Barcelona o Valencia eran opciones “realistas” para UPyD y necesitan porcentajes iguales o inferiores al 5% de media de este partido, pero la provincia de la capital catalana ya había sido descartadas por el escaso arraigo de este partido (no supera en ninguna de sus cuatro provincias el 1,2 % de votos).

UPyD sigue teniendo un mayor arraigo en Madrid donde llega al 10,3% de los votos y obtiene 4 de sus cinco diputados pero ya tiene implantación en otras comunidades. Consigue superar su estatal (4,7%) en varios territorios. Oscilan entre el 4,8% de Andalucía y el 6,3% de Murcia, lo que se produce en comunidades como las dos Castillas, La Rioja, Illes Balears y Aragón. También se une a este grupo País Valencià, donde Díez llega al 5,6% y se convierte en la única comunidad fuera de la de Madrid dónde obtiene un diputado. La provincia de Valencia era una de las únicas posibilidades de este partido. Una suma de factores así lo posibilitan: ser la tercerca circunscripción con más diputados y tener un candidato conocido como Toni Cantó. UPyD en Extremadura, Asturias y Cantabria se encuentra por encima del 3% pero por debajo del 4%. Ni en Catalunya, ni en el País Vasco (donde tiene un diputado autonómico), Navarra, Galicia o Canarias (los cinco casos con partidos nacionalistas fuertes) llega el partido de Rosa Díez al 3%.

Las europeas de 2014 no tienen porque ser un problema para UPyD ya que obtuvo en 2009 450.000 votos, un 2,85% y un eurodiputado. Al ser unas elecciones con circunscripción única les favorece y puede duplicar on triplicar representación.

Pero para UPyD el reto más importante no son las europeas, sinó las autonomicas y locales de 2015. Necesita conseguir más poder, más allá de sus 152 concejales y entrada en dos parlamentos autonómicos para poder consolidar su crecimiento en las generales y llegar al 7-10% y poder convertirse en un partido bisagra que podría pactar con PP o con PSOE. Su futuro más inmediata gira alrededor de esta posibilidad, sinó consigue llegar a este objetivo puede ser “flor” de dos legislaturas que no se consolide.

Equo pincha

La palabra fracaso resume los resultados de Equo que había afirmado que aspiraba a formar grupo parlamentario. Solo en Madrid supera el 2% y en algunas provincias canarias y vascas, en el resto se sitúa por debajo de este escaso porcentaje. Aunque cabe destacar que son los mejores resultados de una candidatura ecologista en España, no son los mejores posibles para una candidatura como esta ante la magnitud de la debacle socialista en el 20-N. En este contexto los resultados son claramente negativos. Tal vez, hubo un exceso de confianza. Aunque los candidatos, en Madrid, eran atractivos mediáticamente y electoralmente -Juan López de Uralde e Ines Sabanés, histórica de IU-, las redes sociales y una campaña austera no consiguieron romper el silencio mediático respecto a este partido político.

Es más, si en Madrid, Cadiz y Baleares se hubiera presentado en coalición con IU, la izquierda del PSOE hubiera obtenido 3 diputados más. Tal vez, aunque tengo que reconocer que decirlo a toro pasado es muy fácil, hubiese sido mejor estrategia presentarse dentro de la coalición La Izquierda (con IU y otros)  y obtener diputados lo que le hubiera permitido visibilizar el ecologismo español ya con diputado, en vez de querer hacer la operación inversa.

Pese al fracaso, aún es pronto para dejar de tener en cuenta a esta formación. Es la primera vez que los ecologistas se toma tan en serio una campaña, tienen posibilidades y se presentan unificados. Y, excepto en el caso de Mendiluce en las municipales de Madrid, es la primera vez que presentan candidatos conocidos y con un perfil mediático. Probablemente los próximos 4 años de trabajo, si realizan una labor de comunicación constante y de presencia en los medios y las redes sociales, les permite llegar al diputado por Madrid del que, en realidad, no han estado tan lejos. Un 1% más de votos, 35.000 votantes más, y Uralde hubiera sido diputado.

En los únicos territorios donde Equo ha obtenido buenos resultados es donde no se ha presentado en solitario, sino que lo ha hecho con fuerzas arraigadas en esas comunidades. En  Baleares y País Valencià a superado el 7% y el 5% respectivamente tras pactar con fuerzas nacionalistas de izquierdas como el Partit Socialista de Mallorca y Compromís. Chunta Aragonesista, nacionalista y de izquierdas, podría haber sido un buen socio en el plano ideológico para Equo, como Compromís o PSM, però la realidad de los números se impuso y la única forma de conseguir diputado por Aragón era pactando con IU, como así fue finalmente.

En Catalunya no hubo pacto, porque Equo no se presentó, pero su equivalente es Iniciativa per Catalunya (ICV) -de orígen comunista pero que viró al ecosocialismo- que obtuvo, en coalición con IU, un 8%. Aunque está en el Partido Verde Europeo y su diputado europeo está en el grupo verde del Parlament comunitario, a nivel español sigue en el mismo grupo parlamentario que IU. De haber obtenido un diputado o dos por Madrid, y otro por Baleares, Equo hubiera podido formar grupo parlamentario con Compromís, con uno, y los dos de Iniciativa per Catalunya (el tercero es del socio catalán de IU) y tal vez el del CHA, aunque su diputado esta repartido “a medias” con la IU aragonesa. Estos eran, al menos, los planes iniciales de Equo un grupo parlamentario de 6 diputados que se truncaron por unos malos resultados electorales.

Con todo, en función de la debacle socialista, la absorción de la parte más ecologista de IU, de los votos de la abstención y de más pactos con fuerzas afines como el CHA, Equo puede tener más futuro del que le indican los resultados del 20-N. Los resultados de las europeas de 2014 seran clave para su futuro, si consigue obtener un eurodiputado será un trampolín para tener mayor visibilidad de cara a las generales de 2015. Su reto, como el de IU es hacerse con parte de los 4,3 millones de votos perdidos por el PSOE y sacar de la abstención los votos izquierdistas y el voto protesta del 15-M.

Nacionalismos no españolistas de izquierdas y derechas

El PP absorbió los regionalismos de derechas durante los años, a parte de hacer lo mismo con el Centro Democrático y Social y unificar el centro derecha español: absorbió el electorado de Unió Valenciana, pactó con Unió del Pueblo Navarro y con el Partido Aragonés Regionalista. UPN y el PAR aún existen y se han presentado a veces en coalición con los populares a veces en solitario. En algunas ocasiones estos dos últimos se han presentado en solitario, pero también en coalición con el PP, como ha pasado en el 20-N.

Por otra parte, hay dos partidos regionalistas que no ha podido absorber el PP aún de forma definitiva: Unió Mallorquina, aunque está en proceso de desaparición política; y el Partido Andalucista (1,8%, 77.000 votos y ningún diputado en el Congreso de los diputados, y apenas 8.000 votos más que en 2008), que está en caída libre. Por otra parte, recientemente han surdio nuevas formaciones regionalistas como el Partido Regionalista Cántabro (12,5% y 44.000 votos pero ningún diputado), o el Foro Asturiano de Centro de Francisco Álvarez Cascos (15%, 90.000 votos y un diputado) que no se habían presentado en 2008.

Por lo que se refiera a los nacionalismos de izquierdas estan plenamente consolidados el gallego (Bloque Nacionalista Galego), el catalán (Esquerra Republicana de Catalunya), el balear (Partit Socialista de Mallorca) o el aragonés (Chunta Aragonesist) aunque en todos estos casos han sufrido pérdidas de peso electoral en el último ciclo electoral. Otras formaciones como la independentista abertzale vasca de Amaiur, la soberanista navarra de Geroa Bai o  la nacionalista valenciana de Compromís estan en crecimiento. Nacionalismos de derechas, propiamente, solo existen en Catalunya (Convergència i Unió), País Vasco (Partido Nacionalista Vasco) y Canarias (Coalición Canaria).

El nacionalismo de izquierdas (ERC, PSM, Compromis, Amaiur, EA, Aralar, Nafarroa Bai, Geroa Bai, Chunta Aragonesista y Bloque Nacionalista Gallego) sumaba en 2008 un total de 0,680 millones de votos y un 2,8% y 5 diputados, mientras que el 20-N conseguía en conjunto casi un millón de votos, 14 diputados y un 4%. El de derechas (PNB, CiU y Coalición Canaria) obtenía en 2008 un total de 1,25 millones de votantes, un 4,9% y 18 diputados y pudo sumar en 2011 cerca de 1,5 millones de votos, un 6,1% y 23 diputados (sobretodo gracias el incremento de CiU). Por tanto, el nacionalismo no españolista (sumando izquierdas y derechas) pasa de no llegar a los dos millones, ni al 8% y 23 diputados en 2008 a rozar los 2,5 millones, superar el 10% y rozar los 40 parlamentarios el 20-N.

Por partidos

Convergència i Unió recuperó en 2011 el voto “prestado” en las generales de 2004 y 2008  en parte a los socialistas, sobre todo en 2008, y también a Esquerra Republicana, sobretodo en 2004. El voto de CIU ha sido muy estable entre 1986 y 2000: entre 970.000 y 1150.000 votos, 27-32% y 15-18 diputados. En 2004, CiU, que obtuvo 835.000 y un 20,5%, cedió votos al PSOE y también a ERC, que recuperó en 2011. Esquerra pasó e 190.000 votos y un 5,8% en 2000; a 640.000 y un 16,4% y 8 diputados en 2004; que se tornó en un 8% y 290.000 votantes y 3 diputados y 2008. En 2008, ERC descendió bruscamente en votos, 340.000, que fueron a parar a la abstención y a los socialistas. De hecho, el PSC pasó de 1.150.000 a los 1.586.000 votos y los 1.690.000 votantes en 2008. El socialismo catalán recuperó en 2004 y 2008 votos de la abstención y absorbió votos tradicionales de ICV. Pero si bien en 2004 obtuvo votantes tradicionales de CiU, en 2008  también sumó a una parte de los que habían votado a ERC en 2004. En 2011 CiU ha recuperado 235.000 votos, un 8,7% y 6 diputados más: es decir ha vuelto a la tónica habitual de sus resultados entre 1986 y 2000: cerca del 30%, cerca del millón de votantes y entre 15-18 diputados en el Congreso. Cabe destacar que, previamente, los nacionalistas catalanes conservadores han vuelto a recuperar la hegemonia en las autonómicas de un año antes, con resultados de 1,2 millones de votantes, y con un discurso de perfil soberanista.

El PNB recupera votantes (unos 18.000), ya que de 2004 a 2008 sufrió un traspaso de votos hacia los socialistas ante el temor de una victoria popular, que en 2011 era totalmente segura. Lo que sitúa a este partido en los 324.000 apoyos en el 20-N. Aunque en esta ocasión una parte de los que les votaron en 2004, 421.000 vascos, se han decantado probablemente a favor de Amaiur, ya que seguramente el de 2004 fuera un voto “prestado” por el independentismo abertzale. De hecho, los resultados del 20-N vuelven a los registros habituales de votos de los nacionalistas vascos en unas generales de los últimos 20 años.

Coalición Canaria obtuvo su mejor resultado en unas generales en el año 2000 con un 30%, 250.000 votos y 4 diputados. Desde entonces ha ido perdiendo de votos y representación de forma contínua aunque paulatina, en 2011 estaba en los 143.000 y el 15,7%, lo que supone 30.000 votos y un 2% menos que en 2008. Estos probablemente hayan ido al PP para favorecer un cambio de gobierno, no tanto a un retroceso permanente, aunque en las últimas autonómicas obtuvo el 25% también ha sufrido un descenso respecto al período entre 1995 y 2003 cuando estuvo entre  33-37% y los 300.000 votos.

Por parte de las izquierdas:

El Bloque Nacionalista Galego no comenzó a despegar electoralmente hasta los años noventa, ya que anteriormente había sido la quinta fuerza política gallega después de Coalición Galega (partido nacionalista de derechas) y Partido Socialista Galego-Esquerda Galega. Se situaba alrededor del 4-6% y 50.000 y 65.000 votos durante los ochenta, en las elecciones autonómicas de 1981 y 1985 y no es hasta 1993, que da el salto y llega a los 270.000 votos y el 18% de los votos al conseguir aglutinar a todo el nacionalismo gallego. El liderazgo de Xosé Manuel Beiras fue clave en este aumento junto al hecho de convertirse en el único referente de todo el nacionalismo en aquella comunidad. En 1997, en unas autonómicas, el Bloque obtuvo su mejor resultado con casi 400.000 votos y un 25%. Desde entonces ha tenido un ligero pero continuado descenso elección tras elección autonómica, local o estatal. En 2009 obtuvo 270.000 votos y un 16% en las autonómicas de 2009, año en el que se presento otro partido independentista gallego Terra Galega que consiguió cerca del 1% y unos 20.000 votos (y que había llegado al 2% y los 35.000 votos en las locales de 2007). A su cierto desgaste por el voto útil hacia los socialistas y falta de liderazgo en el partido, se le une el desgaste por el gobierno (2005-2009) y por la crisis, y las escisiones más radicales. Aunque en autonómicas y locales se mantiene por encima del 16% y los 250.000 votos. En cuanto a las generales, desde 2004 el Bloque repite resultados en quanto a porcentaje (11,5%) y diputados obtenidos, aunque en 2004 y 2008 estaba alrededor de los 215.000 votos y en 2011 obtuvo 185.000 perdiendo 30.000 votos, ya que en aquella comunidad aumentó de manera proporcional la abstención. Pese a mantener resultados en el 20-N, el hecho de que no se haya beneficiado de la debacle socialista sino que, además, haya perdido votos, ha profundizado la crisis en este partido. Recientemente el BNG ha renovado su dirección con una cierta división ante el desgaste electoral. De hecho, en Galicia ha sido IU quien se ha beneficiado del desgaste del PSOE con 42.000 votos más y su mejor resultado desde 1993, con un 4,2% y es, por tanto, el partido que recoge el “voto protesta” en Galicia. El mejor resultado del Bloque en unas generales está ya lejano, 18,8%, 306.000 votos y 3 diputados y se produjo en el 2000.

Esquerra Republicana de Catalunya perdió casi 50.000 votos el 20-N respecto a los resultados de 2008,  y se quedó con 240.000 apoyos, aunque se mantuvo en un porcentaje muy similar (pasó del 8% al 7,2%) y mantuvo los 3 diptudos que tenía en la anterior convocatoria. Esquerra, que había conseguido reunificar el independentismo catalán antes de las elecciones generales, se mantiene bastante por encima de sus resultados habituales de los noventa y ochenta, son sus terceros mejores resultados en unas generales. En los noventa obtenía un diputado, entre 160.000 y 190.000 votos y entre un 4,2% y un 5,7%. Y en los ochenta no superó nunca los 80.000 votos,  el 3% y nunca obtuvo representante en el Congreso español. El gran reto de Esquerra en la actualidad es volver a encabezar el soberanismo, papel que le ha quitado una “soberanizada” CiU, y volver a crecer. Si bien su gran victoria es haber arrastrado ideológicamente a CiU hacia posiciones más radicales, almenos en campaña electoral, pese a que esto le ha hecho perder votos en favor de una Convergencia “renovada”. De hecho los resultados de 2004 eran irrepetibles. Esquerra pasó de 190.000 votos, un 5,8% y un diputado en 2000; a 640.000 y un 16,4% y 8 diputados en 2004 ya que canalizó el voto protesta contra el PP. Un total de 450.000 votos más procedentes en gran parte de CiU y también de nuevos votantes. Gran parte de estos dejaron de votar a ERC en las generales de 2008: muchos fueron a parar a la abstención (que aumento en más de 300.000 personas entre 2004 y 2008) y otros votaron a los socialistas, y en 2011 volvieron a CiU que ha conseguido presentarse como partido soberanista. Si en 2008 la abstención aumento a partir de la “frustación” independentista por el Estatut, en 2011 – que sumó unas 300.000 personas más- vino por el desencanto con los socialistas por la gestión de la crisis.

La Chunta Aragonesista es una fuerznacionalista de izquierdas surgida en Aragón en los años noventa y ya consolidada en las instituciones locales y la autonómica y que tuvo a José Antonio Labordeta como representante en el Congreso de los diputados durante dos legislaturas. Muy cercano a Compromís o al PSM, también es próximo a los verdes de Equo y aunque entre 2005 y 2008 había sufrido algun retroceso -llegó a los 100.000 votos y el 14% en 2003- en la actualidad oscila entre el 5% y el 8% y 40.000 y 60.000 votos. La coalición con IU para las generales del 20-N les da 15.000 votos más que la suma de los dos en 2008, un 10,5% (un 2,5% más) y el diputado que perdieron en la convocatoria anterior.

El independentismo vasco de izquierdas ha sufrido un verdadero big-bang que le ha permitido reinventarse y conseguir una total unidad y los mejores resultados de su historia: 6 diputados en el Congreso (ya que han obtenido uno por Álaba lo que nunca había conseguido) y 330.000 votos y un 1,4% en el ámbito estatal. Es la segunda fuerza del País Vasco con 284.000 votos y el 24,1% y la tercera en Navarra con el 15% y 50.000 votos. Los partidos que se han sumado són multiples: Alternatiba (escissión nacionalista de la IU vasca), Eusko Alkartasuna (EA), Aralar, Batzarre e independientes de la izquierda abertzale. Esta unificación ha permitido volver a visibilizar el voto del independentismo vasco proviniente de la abstención, del voto nulo, y del voto a opciones nacionalistas como el PNV, además de los votos de las opciones independentistas ya existentes como EA o Aralar. Este proyecto también ha podido incorporar votos de peneuvistas favorables a la independencia. En País Vasco, Amaiur supera, ampliamente los votos obtenidos por Aralar y EA en 2008, obtiene 205.000 votos más y en Navarra se acerca a Nafarroa Bai.

Geroa Bai es una coalición electoral navarra en que el socio mayoritario es el PNB, pero también está presente el partido Zabaltzen, de la que fue diputada por Nafarroa Bai en 2008, Uxue Barkos. Su ubicación ideológica oscilaria entre el conservadurismo peneuvista y el progresismo del partido de Barkos pero claramente soberanista. Su éxito ha sido arrollador, pese a la retirada de sus socios de Nafarroa Bai (independentismo abertzale, Batzarre, EA y Aralar), con un 12,8%, 43.000 votos y una diputada, la propia Barkos.

En Navarra, la suma de Geroa Bai y Amaiur llegan al 27,5% y 92.000 votos, superan a los socialistas (que obtienen solo el 22%) y casi 30.000 votos y un 9% más que en 2008. Estos nuevos votantes proceden en su mayor parte del descalabro socialista, que también beneficia a IU, y en menor parte de la abstención.

Compromís, que se presentaba en coalición también con Equo, es el resultado  de la fusión entre el nacionalismo valenciano del Bloc Nacionalista Valencià (BNV) y el ecosocialismo valencianista de Iniciativa pel Poble Valencià, una escisión de Izquierda Unida, inspirado en ICV. El grueso de su base social es del BNV que le ha dado fuerza e implatación por todo el territorio valenciano, el ecosocialismo y sus conocidos líderes (Mònica Oltra y Joan Ribó) han sumado los votos en las ciudades, lo que le permitió obtener al nacionalismo valenciano,  por primera vez en la democracia, representación en el parlamento valenciano sin necesidad de pactar con IU con un 7% y cerca de 185.000 votos, y un 8% en las autonómicas del año pasado y 200.000 votos en las locales. En las generales, rara vez el Bloc havia pasado del 2% y, como mucho, los 60.000 votos (cuando podia llegar a obtener hasta 140.000 votos en unas locales). Aún cuando es normal que los partidos nacionalistas sufran pérdidas de votos hacia partidos estatales en las generales, el Bloc, perdía entre la mitad y las tres cuartas partes de su electorado. La fidelidad de sus votantes se circunscribia sobre todo a las locales, y, menos a las autonómicas. Obtener representación en el Congreso español era algo impensable para los nacionalistas valencianos en 2008 y durante prácticamente toda la historia de la actual democracia. Los resultados de las autonómicas, les permitían soñar con un diputado valencianista que finalmente han obtenido, Joan Baldoví.

La gran diferencia, a parte del gran salto adelante del nacionalismo valenciano en 2011, es que de las autonómicas a las generales Compromís tiene un indice de fidelidad normal en los partidos nacionalistas por encima del 60%, y le permite conservar 125.000 votos y cerca del 5% y, por tanto, obtener diputado. Aunque respecto a 2008, Compromís obtiene 95.000 votos procedentes de votantes socialistas en las generales de hace cuatro años, probablemente muchos ya habían votado nacionalista en las autonómicas y locales de convocatorias anteriores. Su gran reto es consolidarse en el País Valenciano electoralmente e ubicarse en un espacio ideológico más allá de este territorio (que le permiten coaliciones a nivel español y, sobretodo, europeo) y todo parece indicar que será el ecosocialismo o el ecologismo. El viento sopla a su favor.

El reto de las Europeas

Así como parece bastante claro que, de cara a las europeas de 2014, PP, PSOE y UPyD se presentan en solitario, el resto de formaciones no lo harán. Todos tienen algo que revalidad: el PP renvoar su victoria, el PSOE intentar remontar y UPyD consolidar su crecimiento. IU y CiU obtendrían eurodiputados si lo hicieran pero el contexto político les lleva a pactar. El resto de formaciones no tienen oportunidades de obtener representación si se presentan en solitario. El hecho de que en las europeas la circunscripción sea única para toda España favorece la proporcionalidad, pero que haya sólo 50 diputados a repartir dificulta a los partidos nacionalistas, con implantación en su territorio en exclusiva, obtener el 2% necesario para conseguir un eurodiptutado.

Parece bastante probable que CiU, PNV y Coalición Canaria repitan su Coalición por Europa que le dió dos parlamentarios en la cámara comunitaria.

Aunque IU podria, con los resultados del 20-N, obtener hasta 3 europarlamentarios, le conviene presentarse en una coalición izquierdista amplia que anime a sus votantes y le reporte nuevos votos y le deje en una posición favorable y de crecimiento de cara a las generales de 2015. IU debe crecer por encima del 10% sino quiere volver a sufrir una “transfusión roja” hacia el PSOE cuando los españoles quieran echar del gobierno a los populares. Eso siempre que no se cambie la ley electoral actual, cosa dificil con la mayoría absoluta del PP.

Falta por saber si Equo y nacionalistas de izquierdas estan por la labor de pactar una gran coalición con IU. Por su parte, Equo, según los resultados del 20-N, necesita pactar si quiere eurodiputado. De hecho, podría hacerlo con facilidad con partidos nacionalistas de izquierdas y sumarse a la coalición que en 2009 se llamó Europa de los pueblos-Verdes. A esta coalición es poco probable que se sume Amaiur, ya ha rechazado formar grupo parlamentario con ERC pese a la predisposición del independentismo catalán, lo que dificulta que el independentismo vasco obtenga eurodiputado. También está por ver si Equo consigue ubicar, definitvamente, a Compromís y PSM en la izquierda ecologista, ya que ambos en las europeas del 2009 se coaligaron con al derecha nacionalista de Coalición por Europa con la que han estado “coqueteando” en los últimos años.

Las europeas, que tendran lugar una vez pasado el ecuador de la actual legislatura en junio de 2014, serán un perfecto termómetro para ver la evolución electoral en el Estado español. Podremos saber si el PP sufre desgaste tras dos años de políticas de recortes y austeridad, si el PSOE se recupera o se hunde más, o si la izquierda de los socialistas -juntos o por separado- consiguen subir de forma destacada y ser alternativa al principal partido de la oposición o si UPyD se consolida hasta llegar a ser partido “bisagra”.

También será un termómetro en Catalunya y Canarias para ver que repercusión tienen los recortes sociales de sus respectivos gobiernos nacionalistas. En 2013 las elecciones vascas pueden suponer la vuelta del PNV al poder, en coalición con los socialistas o Amaiur, o tal vez la sorpresa de la victoria abertzale, y la configuración de un gobierno autonómico presidido por independentistas que reabriría el debate sobre el derecho a la autodeterminación de los pueblos y generaría un escenario político nunca visto en el Estado español.

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