29-M: Motivos para una huelga

Con una ciudadanía cansada de la crisis y del paro: la huelga general puede ser un punto de inflexión

Con un  horizonte sin oportunidades, las manifestaciones del 11-M contra la reforma laboral han sido multitudinarias

Mileurismo ayer y hoy

Mileurismo ayer y hoy

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ARTÍCULO DE OPINIÓN

Resumen en power point de los efectos de la reforma laboral del PP

Cansados de la crisis. Este podría ser el lema de las manifestaciones que el próximo 11 de marzo se celebraran en todo el territorio español contra la reforma laboral. Es el sentimiento real que hay en la calle y que se pudo palpar el pasado 19-F y el 29-F, y las de hoy domingo 11-M, todas ellas multitudinarias. Centanares de miles de personas salieron a protestar no ya sólo contra la reforma laboral sino contra una Gobierno, el del PP, que acentúa que la crisis la paguen los trabajadores sin que hayan sido sus causantes. No deja de ser sintomático que el ministro de economía español, sea Luis de Guindos, que fue director de la filial española y portuguesa de Lehman Brothers hasta que quebró en 2008. Una bancarrota que fue símbolo del inicio de la crisis económica mundial. Y un ministro que también simboliza a quien quieren hacer pagar la crisis, no a sus causantes sino a la población en general.

Manifestar el malestar contra la reforma 

La encuesta sobre la huelga del 29-M de El País, iniciada en su versión digital a pocas horas de ser anunciada la convocatoria de la huelga general, tiene una sorprendente conclusión: la gente está dispuesta a protestar aunque no cambie nada. Un hecho que rompe el tópico, tal vez interesado, de que entre los españoles cunde el pasotismo, el conformismo y la cobardía. El 12 de marzo a las 9 h, ante la pregunta: ¿Cree que servirá la huelga general convocada por UGT y CC OO contra la reforma laboral? sólo un un 39,0% cree que podrá cambiar algo. Con todo, cuando la pregunta es: ¿Hará la huelga general el próximo 29 de marzo? un 54,0% afirma que la secundará. Es decir, hay un 15% de gente que aunque crea que con una huelga no se cambiará reforma, quiere igualmente salir a la calle a manifestar su desacuerdo con lo que legisla el PP.

La ciudadanía está cabreada y quiere protestar, salir a la calle. Quiere cambiar cosas o, almenos, que no le perjudiquen más. Aunque sepa que tal vez con una huelga no baste y hagan falta más protestas. Y tal vez son las cúpulas de los movimientos sociales las que son excesivamente temerosos y no la sociedad la que esté sin ganas de echarse a la calle. Eso si, hay que calentar motores, y debo de reconocer que está vez la estrategia de movilización creciente de los sindicatos ha creado el ambiente favorable a una huelga general. Ya hicieron lo mismo los sindicatos franceses contra la reforma de las pensiones que retrasaba la jubilación a los 67 años.  Hacían huelga los sectores estratégicos y se manifestaban los fines de semana la población en general, lo que consiguió un amplio seguimiento. Unas protestas que si bien no impidieron, pero si suavizaron, los cambios legislativos que pretendía el presidente francés Nikolas Sarkozy, sí que desgastaron su imagen enormemente y contribuyeron a que su reelección este año sea casi imposible.

Los medios ya se han dedicado a criticar duramente a los sindicalistas por “vividores” y “vagos”. Énfasis que no se encuentran en criticar las subvenciones que reciben las patronales o las cámaras de comercio, por ejemplo. O la Iglesia: un institución que vive a costa de lo que le aporta el Estado. Los medios ya se han apresurado en sacar encuestas que concluyen que la mayoría no quiere hacer huelga, aunque esté en contra de la reforma. Con todo, en el caso de El País sus propias encuestas online les dan un resultado contrario. Y en las próximas semanas, no lo duden, asistiremos a una campaña de desprestigio de los sindicatos: que no son de fiar, que son parásitos, que son el lobby del empleo fijo, que están apoltronados, que viven del cuento, que son unos vagos o, incluso, que necesitan el conflicto para jusitificarse por eso hacen huelgas, etc. Criticas todas ellas que ignoran el papel que la Constitución española le atribuye en su artículo 28.2 en el que “reconoce el derecho a la huelga de los trabajadores para la defensa de sus intereses” y que, por cierto, son idénticas cada vez que se convoca un paro general.

Así reciben algunos medios las protestas contra el PP

Así reciben algunos medios las protestas contra el PP

Hay alternativas sociales y económicas

En este país depresivo, lleno de “coachers” y de cursos de crecimiento personal nos hace falta un revulsivo. Si los ciudadanos necesitan ver tan urgentemente la parte positiva de sus vidas es porque tras la crisis nuestra situación es pésima. Según el estudio The Spirit Level: Why More Equal Societies Almost Always Do Better, las sociedades con más desigualdades la salud mental de su población es peor y en las más igualitarias son más felices. Y con el PP vamos de cabeza a una sociedad competitiva y desigual, en la que las ofertas de trabajo ya piden resistencia al estrés y a la frustración. El estado colectivo de desánimo en el que vivimos sólo se soluciona colectivamente y deteniendo políticas públicas que hacen pagar a la mayoría de la sociedad la crisis. Por eso tal vez, como decía la encuesta online de El País, haya gente que aunque crea que una huelga no basta para detener la reforma laboral, la piense hacer. Muchs personas han pasado de estar indignada a estar cabreada.

Y no se trata sólo de decir basta a la pérdida de derechos laborales, sino de decir basta a este manera de gestionar la crisis que sólo se ceba en los trabajadores y que da cada vez más beneficios a las grandes empresas y los bancos. Y aunque lo nieguen los medios, la patronal y el Gobierno, hay alternativas. Por ejemplo en Islandia estan saliendo de la crisis, juzgando a los políticos y banqueros que les llevaron y elaborando una nueva constitución. Y todo ello negándose a pagar su deuda a los bancos internacionales, marcados por su avaricia.

La Razón recibió la convocatoria de huelga desde el nacionalismo español

La Razón recibió la convocatoria de huelga desde el nacionalismo español

Se pueden subir los impuestos a los más ricos, a la banca y al gran capital  para evitar recortes educación, sanidad, transporte y dependencia que tienen repercusiones tan negativas en la sociedad y que merman la igualdad de oportunidades y de derechos de asistencia social. Pero además, para impulsar la economía se debe de impulsar el consumo y el crédito. No se puede esperar que trabajadores con el sueldo recortado (la reforma permite la rebaja unilateral del sueldo pactado) consuman más. Durante la gran crisis del 29 el Gobierno norteamericano impulsó mejores salarios y condiciones laborales para garantizar la fortaleza de la demanda.  Y sólo así salieron de aquella crisis.

La economía tampoco se impulsa negando el crédito a empresas y administración, como hacen las entidades bancarias, con lo que osbtruyen cualquier intento de generar nuevo empleo en el sector privado o público que necesita de inversiones a largo plazo.  Según indica Vicenç Navarro en su artículo ¿Necesita España un látigo para salir de la crisis?, “la reducción de la masa salarial como porcentaje de la renta nacional, forzó un enorme endeudamiento a las clases trabajadoras y clases populares”. Quien no tiene dinero y necesita bienes básicos para vivir,  se endeuda. Como explica Navarro, “la banca, pues, está jugando un papel clave en este empobrecimiento de la demanda” y por tanto en que se estanque el consumo y la demanda. Los bancos no dan crédito al mismo tiempo que se lucran con las deudas privadas de la ciudadanía que se empeña ante sus paupérrimos salarios, y además recibe miles de millones para garanitzar su liquidez y estabilidad. Para el professor universitario la banca está en el centro del problema y “de ahí que debe ser parte de la solución, tomando medidas que garanticen la existencia de crédito, incluso a costa de establecer bancas públicas que la garanticen”.

Los sindicatos han optado por movilizar a los ciudadanos antes de convocar la huelga general

Los sindicatos han optado por movilizar a los ciudadanos antes de convocar la huelga general

Se pueden hacer políticas muy diferentes a las actuales  sin necesidad de estar obsesionados en recortar en servicios sociales, derechos laborales y culpabalizar a los parados. Se puede promover la inversión pública para crear empleo en infraestructuras y en el sector público y servicios sociales. Pese a la creencia popular tenemos un indice bajo de funcionarios en comparación hasta con Estados Unidos. ¿Por qué no se dedicó el Plan E a inversiones con sentido y a desarrollar la ley de dependencia que generería puestos estables? Si seguimos por este camino marcado por el PP la crisis va a continuar y las desigualdades sociales se van a incrementar hasta niveles nunca vistos en democracia.

Los sindicatos mayoritarios deberían entender que defender los derechos de los trabajadores va más allá de firmar convenios o de la legislación laboral. Mantener el estado del bienestar o que las políticas económicas y sociales fomenten sociedades igualitarias también debería de estar dentro de sus objetivos prioritarios. Y para ellos deberían de implicar en plataforma amplias a asociaciones de parados, jubilados, mujeres, estudiantes, autónomos dependientes y trabajadores. Las entidades asociativas con más afiliados del país, como son los sindicatos mayoritarios, no pueden renunciar a ese papel, y probablemente, al implicar a nuevos sectores recuperarían parte del prestigio perdido.

Las huelgas no crean empleo, el PP tampoco

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría, y la ministra de Trabajo, Fátima Bañez, parecen haber entrado en un concurso de quien dice más obviedades. Afirman, como si estuvieran descubriendo una gran novedad, que las huelgas y las manifestaciones no crean empleo. Aunque se les olvida decir que las políticas del PP tampoco.  La diferencia, notable, es que nadie espera que una huelga cree puestos de trabajo, en cambio de un gobierno sí que se le supone. Se les olvida a las miembros del Gobierno señalar que, aunque no nos den empleo, las manifestaciones y las huelgas pueden cambiar unas políticas que van a empeorar las condiciones de vida de los trabajadores españoles y a generar aún más paro.

Los que estamos cansados de la crisis queremos decir basta. El 29 de marzo es nuestra oportunidad para manifestarlo, no la desperdiciemos. O eso o este país sufrirá un gran retraso económico y social.

Trabajador y trabajadora, si estás ahí, manifiéstate!!

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